Mi
inicio en el mundo de la literatura transcurría en mi cama antes de dormir,
desde muy pequeña era mi padre el que se encargaba cada noche de idear un
cuento distinto. Sin cuentos físicos, lograba que imaginase escenarios,
sensaciones, personajes…
Me
contaba historias surgidas de la nada, en la que la mayoría de veces yo era la
protagonista. Entre la luz tenue de la mesita de noche, y las sábanas suaves y
esponjosas, prácticamente nunca lograba permanecer despierta hasta el final de
la historia. Aún me sorprende cómo cada noche era capaz de contarme una
historia completamente diferente a la de la noche anterior.
En
la etapa de Primaria leía muchos libros, en la biblioteca del centro había un “ranking”
de las clases que más libros leían…y siempre nos esforzábamos por tener más puntos
verdes que los demás. Me encantaban las historias de Jordi Raül Verdú, inspiradas
en la comarca en la que vivo. Entre los libros que recuerdo de la época de
Primaria destacan “Don Caracol Detective-
de José Francisco Viso”; “Marcelo
Crecepelos- de Fernando Almena”; “Per
un plat de macarrons- de Mercè Canela”; “Eduard
Cansalada- de Jonh Saxby” y “Pablo Diablo
y los piojos- De Francesca Simon”.
En
la ESO, han sido muchos los libros que he leído, pero no tantos los que
llamasen mi atención plenamente. La lectura se convirtió en una acción
obligatoria para poder aprobar el examen de una asignatura, más que por el
gusto y apetito de leer. De hecho considero que los libros de esos años, han
sido los más aburridos que he leído nunca. Tan sólo dos me llamaron la
atención, los cuales he releído hace unos meses “Los renglones torcidos de Dios- de Torcuato Luca de Tena” y “La casa de Bernarda Alba- de Federico
García Lorca”.
Me
gustan los libros que te enganchan desde el primer capítulo, que sin darte
cuenta te atrapan durante horas porque quieres conocer el final, también las historias reales. Mi trayectoria lectora en los últimos años se completa hasta hoy con
obras como: “El diario de Anna Frank”;
“La chica del tren- de Paula Hawkins”;
“El mundo amarillo- de Albert Espinosa”;
“La luz que no puedes ver- de Anthony
Doerr”; “Las guardianas nazis- de
Mónica G. Álvarez”; “La estrella más
brillante- de Marian Keyes”; “Brújulas
que buscan sonrisas perdidas- de Albert Espinosa”; “Maldito Karma- David Safier”; “Come,
reza, ama- de Elizabeth Gilbert” entre otros.
No
dedico todo el tiempo que quisiera a sentarme a disfrutar de un buen libro, sin
duda es la mejor manera de evadirse por un momento de la rutina, los problemas,
los quehaceres…
Durante
un periodo de mi adolescencia tuve rechazo a leer, como he comentado
anteriormente por el sentido de obligación más que por un deseo o placer. Pero
supe elegir y leer lo que me apetecía, sin duda la mejor solución.
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