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domingo, 6 de marzo de 2016

¿Tinta o pixels?. Transmedia

Recuerdo como, hace tan solo unos meses, estaba sentado en uno de los muchos butacones con menos reposabrazos que brazos habían en aquella sala, esperando, ante una enorme pantalla -en aquel momento todavía blanca-, a que comenzara la versión fílmica de uno de los pocos libros que, ya sea por temas personales o por cuestiones de sensibilidad esporádica, captaron mi atención desde sus dos primeras páginas. Palmeras en la nieve -así se llamaba esta novela y, obviamente, también la película que estaba a punto de reflejarse en aquella pantalla blanca- captó en mí algo que me motivó a ver la secuela fílmica de lo que meses antes habían leído mis ojos. De esta forma, pensé, podría aclarar ciertas dudas que todavía no pude deducir en esa primera lectura. Y así fue. Resulta irónico contradecir que, cuando tenemos la posibilidad de acceder a un mismo contenido desde diferentes soportes y en varios formatos, tendremos la posibilidad de enriquecer nuestra curiosidad y, ante todo, aumentar la accesibilidad de la información.


Esto es transmedia. Recordemos los cómics de Spiderman, sus películas, series y videojuegos. Todos mostraban algo diferente, pero siempre dentro de un mismo esquema, un esquema fundamentado en la vida de un inteligente estudiante al que una pequeña araña le cambia la vida. Sin duda, esto es transmedia, una forma de enriquecer nuestros conocimientos y hacer llegar, a través de multitud de medios, información variada acerca de un mismo tema. Así, volviendo al ejemplo de Palmeras en la nieve, he considerado interesante adjuntar un pequeño vídeo o booktrailer de la novela.


Como podemos observar, este booktrailer comenta, de forma muy breve, el contexto en el que se desenvuelve la historia de Palmeras en la nieve, una historia nostálgica, sentimental y, sin duda, histórica -valga la redundancia-. Con este vídeo, podemos hacernos una idea superficial del contenido de la novela y, desde luego, motivarnos en su lectura. Todo ello gracias al empleo, en este caso, del formato audiovisual y de todas las oportunidades que nos ofrece al respecto.


Seguidamente, otro de los formatos que podemos utilizar para ampliar el radio de influencia de cualquier novela, película, cómic, etc. es la presentación de diapositivas. Aquí adjuntamos una breve reseña de la novela Bajo la misma estrella. En esta presentación, podemos recabar información básica sobre el argumento, los personajes, e incluso el autor (John Green). Todo ello con la intención de promocionar la lectura del libro y motivar al posible lector, evitando, como es obvio, dar a conocer los principales y más interesantes acontecimientos del libro.


Como hemos podido observar, son muchos los soportes que tenemos a nuestra disposición para obtener información variada sobre los temas que nos interesan. Así, conociendo esta amplia variedad de servicios, también tenemos la oportunidad de descubrir, de forma superficial, las características principales de determinadas novelas, películas o, por poner otro ejemplo, videojuegos. Actualmente, ya no necesitamos que nadie nos cuente su opinión acerca de un libro que pretendamos leer, ya que, desde casa, podremos acceder a esa interesante información de forma rápida y sencilla. Dicho esto, ¡vivan las TIC!

¡Un saludo a todos!

martes, 23 de febrero de 2016

"Todos tenemos un secreto encerrado bajo llave en el ático del alma"

¿Cómo soy? Creo que ni yo mismo puedo responder a esta pregunta. Tal vez, mañana, cambie mi forma de ver las cosas. Puede parecer un tanto inmaduro el hecho de no conocerse a uno mismo después de casi veintitrés años de vida o, lo que es lo mismo, ocho mil trescientos noventa y cinco días repletos de emociones y sentimientos. No obstante, “todos tenemos un secreto encerrado bajo llave en el ático del alma” y, quizás, a mí todavía me queden multitud de secretos por descubrir, muchos de ellos, desde luego, relacionados con la lectura. Es esta misma idea la que me planteo cada vez que pienso en la cantidad de libros, páginas y letras que han podido pasar por delante de mis ojos a lo largo de todos estos años. Y es que con cada uno de dichos libros he aprendido algo nuevo y he podido cambiar –o mejor dicho, modificar– determinadas creencias y actitudes que han ido conformando mi personalidad. Entonces, ¿cómo soy? Tal vez, con cada país que visite aprenda algo nuevo, con cada película que vea conozca algo nuevo y con cada libro que lea, cómo no, conozca también algo nuevo. Cuando deje de hacer todo esto, posiblemente, sea capaz de describirme.

Así, la inmersión en este gran mundo literario me ha permitido descubrir multitud de secretos, muchos de los cuales todavía me costaría exteriorizar. Recuerdo cuando, hace relativamente bastantes años, sentía vergüenza a la hora de dar a conocer mis gustos en el colegio, ante mi grupo de compañeros, simplemente porque muchos de ellos odiaban la lectura y las películas que a mí me encantaban. Todo esto fue cambiando con el paso de los años, hasta que, en cierto momento, una de las muchas lecturas impuestas en clase llegó al corazón de todos nosotros. Marina, de Carlos Ruíz Zafón, marcó un antes y un después en mi personalidad. En clase, todos comenzamos a hablar del dichoso libro y, aún en la actualidad, he conversado sobre el tema con alguna de aquellas personas que hace años eran mis compañeros de cada mañana. A partir de este momento, comencé a manifestar con mayor asiduidad todos mis gustos y a descubrir nuevos estilos que me han acompañado hasta la actualidad, decantándome siempre por los relatos fantásticos. ¡Creo que puedo considerarme un verdadero Verniano!

                                 
Ahora, actualmente y por desgracia, dispongo de mucho menos tiempo del que disponía en aquella época dorada, en la que Veinte mil leguas de viaje submarino, Miguel Strogoff, Oliver y Benji y Pesadilla antes de navidad eran algunos de mis mejores compañeros de entretenimiento durante mis ratos libres. También es cierto que, con las nuevas tecnologías, disponemos de mayores soportes en los que leer y aprender en cualquier lugar, por lo que las facilidades al respecto están aumentando continuamente. ¡Y qué decir de los videojuegos! Podría hacer un listado de la cantidad de alucinantes historias y argumentos que me han marcado positivamente y, aún a día de hoy, me siguen marcando; tales como Kingdom Hearts, Spyro, Tomb Raider o God of War

Como estuve hablando hace poco con unos compañeros de clase, todo esto ha quedado grabado en nuestra vida y, cuando decidimos retomarlo, nos brillan tanto los ojos como a aquellos niños pequeños cuando se sumergen una y otra vez en un alucinante mar de letras del que nunca van a querer ni a poder salir.




jueves, 18 de febrero de 2016

"Hay sol bueno y mar de espumas"

Así comenzaba el primer texto que recuerdo haber leído: Los Zapaticos de rosa. Aún hoy, al pasar la vista por sus páginas, lo escucho en mi cabeza con la entonación que siempre le daba mi madre al leérmelo. Creo que, más que aprender a leer, memoricé ese poema de José Martí y lo relacioné con "esas cosas llamadas palabras" que aparecían impresas.


Tras este libro, vinieron muchos más. En segundo de Primaria, di con una profesora que amaba la literatura por encima de todo, y que nos ofreció una nutrida biblioteca de aula. En Semana Santa, gané un premio por "Los cien libros leídos durante el curso": una recopilación de cuentos. A partir de ahí, simplemente, continué.

No puedo dejar de mencionar las primeras colecciones que completé, a muy corta edad; tres colecciones de Enid Blyton: Los cinco, Torres de Malory y Las mellizas O'Sullivan. Posiblemente se trate de historias ya obsoletas, pero su magia está, precisamente, en que da igual en qué época las leas: posiblemente, te gusten. Son libros que leyeron mis padres, que llegaron a mí y que continúan reeditándose. A pesar de sus ideas, tal vez algo fuera de lugar para nuestra época y nuestra perspectiva social, los jóvenes lectores continúan viendo algo en estas historias. 




También, durante la carrera, surgió una maratón lectora interesante sobre LIJ, como podéis apreciar en mi viejo blog. Aunque he leído de todo, excepto novela negra y ciencia ficción, creo que siempre me he visto inevitablemente arrastrada al género fantástico y, actualmente, a la obra de Haruki Murakami. También he caído en sagas de masas como Los Juegos del Hambre, Crepúsculo o Harry Potter, pero no considero que sean libros que me hayan marcado como lectora.





En cuanto al ámbito audiovisual, probablemente mi bagaje cultural sea más reducido. De niña, seguí muchísimas series de animación, tanto americanas (Gárgolas, ¿Dónde está Carmen Sandiego?, Scooby Doo, Ghostbusters...) como japonesas -anime- (Yu-Gi-Oh!, Oliver y Benji, Sailor Moon, Heidi, Slayers, Dragon Ball, Pokémon...). Al crecer (un poquito), di una oportunidad a algunas series "adolescentes", como Sabrina: cosas de brujas, Al salir de clase o Punky Brewster, aunque nunca llamaron mucho mi atención.


Actualmente, dispongo de poco tiempo para ver series, aunque alguna ha caído: Lost, Breaking Bad, Game of Thrones, Agents of Shield... así que veo películas a ratos perdidos. Me declaro una fanática de las factorías Disney y Ghibli, que me han acompañado toda mi infancia, y de las películas basadas en los cómics de Marvel y DC. Disfruto con los musicales del estilo de Sonrisas y Lágrimas, Grease o Los chicos del coro y lo único que no consigo soportar (en la mayoría de los casos) son los filmes basados en libros. Opino que, en general, son un destrozo literario.


Esto me lleva a otro punto: aunque siempre me han gustado los cómics, solía leer manga o colecciones del estilo de Astérix y Obélix, Los Pitufos, Mortadelo y Filemón (a Francisco Ibáñez, en general), Zipi y Zape... Sin embargo, gracias a las películas, ahora siento un mayor interés en la lectura de cómics de superhéroes. 

Para cerrar la autobiografía audiovisual (y esta entrada de blog), me referiré a una de mis mayores aficiones: los videojuegos. Considero que son un soporte que también ha de incluirse en esta cuestión, puesto que son capaces de contarnos historias, al igual que los cómics y las novelas. Aunque he jugado a diversos géneros, los que más me gustan son las aventuras gráficas, los juegos de acción y los RPG (Role-playing game) debido a que, en ellos, la historia tiene una mayor importancia.

 Hotel Dusk: room 215          Diablo III
                                       Hotel Dusk: room 215                  Diablo III