Mostrando entradas con la etiqueta LIJ. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta LIJ. Mostrar todas las entradas

lunes, 27 de junio de 2016

La LIJ, una gran aliada


La investigación seleccionada por mi parte tiene que ver con la vinculación entre creatividad y competencia lectoliteraria. Bajo mi punto de vista, la creatividad siempre me ha parecido uno de los rasgos primordiales del desarrollo de la personalidad. Esta creatividad es la que te va a permitir ser diferente y hacer cosas diferentes, que salten de la línea establecida, que llamen la atención de propios y extraños en un mudo de modas, tendencias y rutinas. Fomentar la creatividad en los niños desde bien pequeños me parece primordial, no ponerle puertas al campo y aceptar que exploren y prueben dando por buenas todas las opciones dentro de los límites establecidos, claro está.
En el trabajo escogido, de Esther González Sánchez, se realiza un estudio analítico de un modelo creativo y motivador para la iniciación lectoescritora en Educación Infantil. Los niños en colaboración con las familias investigan sobre temas de su interés para exponer sus resultados en el aula, o crean historias a partir de cuentos leídos en el aula. Los resultados indican que cuando los alumnos parten de modelos intertextuales, convirtiéndose todos en protagonistas de su propio aprendizaje demuestran una mayor iniciativa y motivación por la tarea, repercutiendo en la mejora de su autoestima y en el desarrollo de sus habilidades lectoliterarias.
En base a este tema de la intertextualidad os invito también a echar un ojo a esta otra investigación de 2014, de María Isabel de Vicente-Yagüe Jara, que relaciona literatura y música para observar si se fomenta el interés lector y auditivo del alumnado de Secundaria, basándose en el planteamiento integrador de las Competencias Básicas en las diferentes materias, a través del estudio de referentes intertextuales en las obras mixtas literario-musicales, y que también se ha llevado a cabo en la misma región que el estudio que os he planteado anteriormente
Me ha parecido muy interesante para complementar estas lecturas en torno a la competencia lectoliteraria en el aula los vídeos que dejo a continuación, de una participación de Teresa Colomer en el Ciclo de Desarrollo Profesional en Alfabetización Inicial a través de la Literatura Infantil de Argentina en 2010:

Esta segunda parte de la intervención me parece aún más interesante que la anterior:


Tweets de los vídeos:

#fundamental #valor #imprescindibles Si uno no sabe para que sirve una cosa no se esfuerza para que esa cosa esté ahí
#esonosedice #loqueestábien Los libros crean una tercera área donde los niños se pueden dar cuenta de las reglas, por eso también disfrutan bromeando con lo que está mal
#imagina #elpoderdelaspalabras La narración organiza un mundo completo que hay que organizar solo a través de las palabras o con el apoyo de las ilustraciones
#todosonpalabras La literatura no es un adorno estético, es nuestro entrenamiento de cómo ver el mundo, de cómo pensar, gozar y poseer la palabra
#librosiniciales #empezarconlalectura #miprimerlibro Estos libros son así, y se hicieron así para que los primeros lectores cuando quieran puedan incorporarse a ellos
#bibliotecadeaula Crear un mundo con libros, un mundo donde hay un espacio donde están los libros, donde hay un ritual alrededor de los libros y un tiempo para leer
#adiario Literatura hasta en el aire…si alguien se acuerda de ponerla ahí #importante
#nosoloseleeenlaescuela Hay un problema en definir qué es lo que realmente queremos que todo el mundo sepa sobre que es literatura para poder usar la literatura cuando se sale de la escuela
#tómatetutiempo #páginaapágina Saber estar con el libro es algo que se aprende. No pasar la página hasta que la has visto bien se va cultivando

#protagonista #relevante #hagoalgoqueinteresa De pronto su lectura es valorada y atendida, y de pronto les importa hablar de su lectura con el maestro. Se presta atención a su lectura 

Más allá de la tinta y el papel

La aparición en nuestras vidas de la tecnología y los avances multimedia abre ante nosotros un sinfín de posibilidades que tarde o temprano acaban por modificar nuestro estilo de vida y las costumbres habituales. En el caso de los libros y la lectura, muchos han sido los cambios experimentados que han posibilitado la expansión y acomodación de una actividad de ocio y estudio clásica a los nuevos tiempos y avances. De este modo hoy para leer un libro ya no es necesario el papel, y en ocasiones ni las letras escritas.
En esta práctica me centrare en dos elementos, utilizados más que para la lectura, para la incitación a ella: el booktráiler y la presentación de diapositivas.

Un booktrailer sirve para promocionar un libro en Internet, al igual que se hace con una película de cine, o cada vez más con las series de ficción. El objetivo es captar un nuevo tipo de lector más vinculado a estos formatos audiovisuales sorprendiéndole y atrayéndole hacia un autor u obra nueva, o para darle tridimensionalidad a un personaje a personajes o lugares, mostrando de manera explícita la grandeza de una obra escrita, cuando te dejas atrapar por ella. El booktrailer que he escogido es el del libro Sanctus, el cual personalmente consulté cuando me hablaron de la obra. Por si fuera poco, cuenta con cinco booktrailers distintos, presentando cada uno de ellos alguno de los elementos cruciales de la obra.






Tras verlos no dudé en hacerme con el libro, y con los dos que le siguieron

También podemos encontrar otras formas de conocer obras o autores como puede ser través de SlideShare, un repositorio de presentaciones de diapositivas a través de las cuales podemos leer la obra en fragmentos o completa, o conocer trazos de ella o de su autor a través de resúmenes o actividades. He escogido la lectura infantil Alex quiere un dinosaurio, de Hiawyn y Kitamura, porque me ha parecido un buen ejemplo de este formato, con la invitación final a visitar tu biblioteca más cercana, y que además cuenta con el formato también de audiolibro en YouTube:



Sin lugar a dudas, dos recursos imprescindibles, y bien aplicables en un aula, para despertar la iniciativa por la lectura en los más pequeños.





viernes, 8 de abril de 2016

Educación 14.0

14 de septiembre de 2124.

No hay futuro sin un pasado que lo preceda, ni pasado sin un futuro que lo recuerde. Nada surge de la nada sin que nadie, ni nada, haya dejado caer su trascendental grano de arena en este orondo y viejo reloj. Así, solamente a veces, y sin darnos apenas cuenta, viajamos de recuerdo en recuerdo, fardando de lo que hoy en día disponemos y, al mismo tiempo, anhelando esos granos de arena que van quedando en el fondo del arcaico reloj.

Pero, no lo llego a entender; mi precisión no alcanza la total comprensión de lo que está sucediendo, ¿por qué ahora? ¿Por qué me vienen a la mente estos destellos? Recuerdo que, durante mi niñez –aunque tal vez algo sobrepasada–, un sentimiento de incertidumbre vigilaba constantemente mi curiosidad, provocando, más por impaciencia que por verdadero placer, unas continuas y frustradas explicaciones que, a pesar de los enormes sacrificios de mi padre, nunca llegaron a calar en el fondo de mi hueco cerebro. ¿Qué era ese extraño cachivache? Como por arte de magia, al entrar al despacho de papá, mi mirada siempre quedaba fijada en el segundo estante del carcomido mueble marrón, herencia del abuelo. Ahí estaba, dentro de un estuche, algo inclinado para facilitar su visión. Si no recuerdo mal, en una de aquellas intensas y fracasadas explicaciones, pude descifrar que ese extraño objeto cambió la vida de mi abuelo y, seguramente, es la causa de que hoy, en estos momentos, sea capaz de escribir este diario con ciertos aires de nostalgia. Es curioso, ¿por qué ahora?

Así es, ahora, casi un siglo después, este lápiz –o así creo que se llamaba la extraña herramienta del abuelo– vuelve a deshacer su afilada punta en la rugosa textura del papel. Ahora, ahora que los más afanados coleccionistas suplicarían de rodillas por hacerse con un artilugio tan sencillo, y al mismo tiempo tan obsoleto. Es ahora cuando he empezado a recordar aquellas explicaciones de papá; ahora que el ‘teclado’ mental ha sustituido al incómodo y antiguo teclado de ordenador, el cual también sustituyó, en su momento, a este bonito lápiz. Sin duda, ahora, puedo ratificar que nada surge del mero azar y, si hoy apreciamos nuestro presente, se lo debemos a todos aquellos que han luchado –muchos de ellos con un simple lápiz– por todo lo que hoy en día nos rodea. En fin, basta ya de reflexiones. Hoy he decidido escribir este diario a lápiz. Por suerte, compré hace unos días la última versión de las lentillas CopyandPaste. Espero que detecten mi desentrenada caligrafía y mi organizador automático pueda enviar la transcripción digital de estas páginas a mi diario electrónico.

Resulta bastante obvio el sentimiento de reflexión que hoy inunda mi mente. Posiblemente, sea consecuencia de la incompetencia que desde hace unos meses siento en mi puesto de trabajo. ¿Quién diablos programa los drones de inspección? Acabo de desconectar el aula virtual y no paro de darle vueltas a la cabeza. ¿En serio creen que voy a utilizar el docente 8.0, el robot didáctico, en alguna de mis asignaturas? Sinceramente, lo pondré en práctica, tal vez, en Conocimiento del Medio Digital. Puede resultar de gran ayuda para poder aprovechar al máximo los escasos 30 minutos de clase. Pero, aún así, lo veo algo excesivo y un gasto innecesario. Además, todavía estamos probando los últimos modelos del pupitre electrónico. Por cierto, retomando mis aires nostálgicos, creo recordar que las clases de mi abuelo tenían una duración de 50 minutos. Quizás, si fuera así, no tendría estos dilemas…

–Esto es todo estudiantes, aquí tenemos un pequeño fragmento de una de las críticas más discutidas del siglo XXII– afirmó con su característico entusiasmo digital el docente 14.0 – ¿Quién quiere aportar su reflexión sobre este escrito?

–Profesor, desde mi punto de vista… ¡Esperen, que alguien está llamando a la puerta de casa!– exclamó Hugo mientras se levantaba de su sillón y se alejaba rápidamente de su escritorio. –Ya estoy aquí. Sinceramente, desde mi punto de vista, por mucho o poco que nos guste algo, nada permanece en el tiempo con la misma fuerza con la que lo hizo al principio. Como bien escribió el maestro y autor de este viejo escrito, la historia de nuestra existencia es como un gran reloj de arena; un reloj que deja caer, poco a poco, y algunas veces con más cautela que otras, cada uno de los pequeños granos que lo componen, enterrando, al mismo tiempo, a todos aquellos que van quedando atrás–comentó Hugo con cierto desahogo.

–Sin duda Hugo– afirmó el docente 14.0. –No obstante, nunca debemos olvidar ese pasado, de dónde venimos y cómo hemos llegado hasta aquí. Pero, ante todo, tampoco debemos renegar lo que la sociedad actual nos aporta. Un buen maestro debe adaptarse al contexto del estudiante y hacer todo lo posible para actualizar su metodología y su forma de afrontar el día a día. Así, y solo así, un docente podrá aprender de sus antiguos errores y atreverse en el descubrimiento de nuevas técnicas de trabajo– recalcó firmemente el docente 14.0. –Espero que lo que hayáis aprendido hoy lo grabéis bien en vuestro disco duro y os sirva como futuros docentes que sois. Y recordad, si tenéis alguna duda, no dudéis en usar el holograma de vuestro tutorial watch; os responderé al instante, con la mayor precisión y brevedad.


Apagando aula digital en 3, 2, 1…

miércoles, 6 de abril de 2016

The Teacher's Teacher

Una amplia sonrisa asomaba a mi semblante y se pronunciaba todavía más cada vez que recordaba la aventura que me esperaba: todo el espacio y el tiempo por recorrer, mil universos por descubrir.
Y, en todas las andaduras, siempre un elemento común, el aliciente principal: el Doctor. Y es que uno no se adentra en un museo que desconoce sin un guía. La experiencia es siempre mejor con un "Cicerone" que aporte luz donde la mirada inexperta solo halla oscuridad.
- Clara, Clara... - Dijo con una traviesa sonrisa mientras yo entraba a la Tardis. Alargó la pausa para disfrutar la anticipación al resto de lo que ambos sabíamos que iba a decir, lo que siempre dice y a mí me gusta tanto oír.- ¿Dónde vamos?

Mi sonrisa ya no podía ser más grande. El Doctor tomó los mandos de la Tardis y tocó decenas de variopintos artilugios -siempre he sospechado que hasta él ignora qué es lo que hacen- y en un instante estábamos en la actualidad y al siguiente en un destino incógnito y remoto.
- Creo que te gustará lo que vas a ver, Clara. ¿Sabes...? Te he llevado al espacio, hemos estado en un submarino de la Unión Soviética, vimos los Anillos de Akhaten... Y sin embargo nunca te he enseñado cómo será tu oficio en el futuro.

El Doctor abrió la puerta y una blanca e imponente luz inundó la estancia de la consola principal de la Tardis.
- ¡Bienvenida a Coal Hill, año 2063!

Quedé completamente pasmada al ver mi lugar habitual de trabajo unas décadas en el futuro: era el mismo edificio pero distinto. Me resultaba asombroso cómo en tan pocos años podía avanzar todo tanto: todo había cambiado pero todo estaba igual. Y entre todos los cambios encontré algo que siempre había estado allí: la entrada principal con el mismo cartel de siempre. Al ver ese detalle me sentí como en casa a pesar de estar muchos años en el futuro: por muchos cambios que se produzcan siempre debe haber un respeto por la esencia para que no se pierda el valor original.

Al acceder al interior fuimos testigos de las más diversas maravillas: en una clase, los alumnos llevaban cascos, parecidos a las gafas de realidad virtual, y aprendían Historia como testigos presenciales del acontecimiento histórico. En otra, los chicos diseñaban artilugios de alta tecnología mediante un sistema de proyección que mostraba el prototipo en 3D y en tiempo real, suspendido en el aire frente a sus diseñadores. Incluso vimos cómo todos los estudiantes de todas las edades contaban con una especie de carpeta electrónica con acceso a una red de conocimiento global a través de la cual podían descargar paquetes de conocimiento directamente a un dispositivo que llevaban alrededor de su cabeza. Pero, ante todo, siempre encontramos en cada clase, fuera cual fuese la materia, dejando al margen los sorprendentes avances tecnológicos, un elemento recurrente y muy familiar: un profesor.
- Gracias por haberme traído aquí, Doctor. Me ha servido para confirmar algo que siempre he sospechado... - dije al Doctor- y es que pase el tiempo que pase, por mucho que transcurran los eones y mejore la tecnología, siempre necesitaremos maestros que nos guíen por los senderos desconocidos.

Mis ojos se anegaron de lágrimas mientras el Doctor comprendía lo que le acababa de decir. Contuvo la emoción y nuestras miradas se cruzaron reconociendo, cada uno en el otro, a su maestro de la vida. Sin necesidad de decir nada, caminamos de vuelta a la Tardis, mientras nuestras sonrisas se ampliaron hasta el infinito.

lunes, 21 de marzo de 2016

METAFICCIÓN



"La metaficción en la literatura infantil a través de los álbumes metaficcionales."
 
The stinky cheese man and other fairly stupid tales (Jon Scieszka & Lane Smith).
La investigación que he seleccionado corresponde a la tesis doctoral de María Cecilia Silva-Díaz Ortega, dirigida por la reconocida catedrática en didáctica de la literatura Teresa Colomer.



Partiendo de la premisa de que “los libros enseñan a leer literatura”, en su tesis, Silva-Díaz se aventura a analizar las variaciones y potencial literario de los álbumes metaficcionales, contrastando tanto las enseñanzas que producen como los aprendizajes que se dan en los niños y niñas que acceden a este tipo de literatura.


La investigación pasa de un análisis descriptivo de los álbumes metaficcionales, hacia la comprensión que los noveles lectores expresan tras la lectura de estas complejas narrativas.


Si os provoca interés, os  animo a echar un vistazo a este trabajo y ver los resultados de la investigación:
http://www.tdx.cat/bitstream/handle/10803/4667/mcsdo1de1.pdf?sequence 



Silva-Díaz, M. C., & Colomer, T. (2006). Libros que enseñan a leer. Universitat Autònoma de Barcelona.


Para completar el post, os dejo dos vídeos:


                                                        “Metafiction for children” (Philip Nel)




                                                "Marion Bataille ABC3D" 
 

Seguro que en algún momento te has topado con alguno de estos libros... ¿Sabías que eran álbumes metaficcionales?