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lunes, 27 de junio de 2016

Un inicio dificil de marcar

Hablar de la influencia de la literatura en la personalidad de uno mismo hoy en día es plantearse un reto difícil, y creo que hasta se podría considerar una realidad utópica. Antes de que salten las alarmas por esta afirmación, intentaré explicar en qué me baso para hacerla. Por un lado considero que la literatura que puede influir en la personalidad de una persona va más allá de modas o pasatiempos de verano, que hoy por hoy son el terreno literario más habitado. Sí, yo también lo he consumido y consumo, y he disfrutado al hacerlo en muchas ocasiones, pero considero que esa literatura es difícil que cale hasta el punto de poder afirmar que condiciona o perfila tu personalidad.
Por otro lado, la influencia predominante hoy día de múltiples estímulos a nuestro alrededor, más dinámicos y absorbentes quizás, es también un punto en contra de la literatura y a favor de éstos a la hora de resultar más influyentes en el modelado de la personalidad y los hábitos de las personas.
Aunque yo me inicie en la lectura antes de que muchos de estos factores influyentes existieran, o estuvieran tan en auge (nací en los ochenta), tampoco sé si realmente alguna de las obras que he leído a lo largo de mi vida puedo afirmar que ha llegado a influir en mi personalidad o a condicionarla. Quizás entendiendo por esta modelización la adquisición del hábito lector sí que hubo una lectura, posterior a la etapa Primaria que recuerdo que me introdujo el gusto por la lectura y la curiosidad por seguir leyendo y descubriendo personajes e historias. Se llamaba “La voz de la madrugada”, y era una lectura de las que te encargaban como requisito de la asignatura de Lengua. Recuerdo perfectamente que, ya pasado el trámite evaluativo, la releí un par de ocasiones aquel verano posterior, y me llevo además a adquirir más libros de ese estilo de manera voluntaria en una librería donde me compraba los de texto cada curso.


No sé, repito, si se puede considerar que modelara mi personalidad, pero sí que influyó de manera significativa en mi hábito lector, el cual mantengo hasta el día de hoy.

martes, 1 de marzo de 2016

Despertar y reencuentro



Tengo que reconocer que la literatura siempre ha sido una fiel compañera para mí a lo largo de las diferentes etapas de mi vida.
Desde que tengo recuerdos, siempre me he sentido atraída hacia la lectura. No puedo evitar pensar en mi “yo-niña” y verme con un libro en las manos.

Si pienso en mis primeras lecturas, me viene a la mente una maravillosa colección de los clásicos Disney adaptados para niños, un libro de recopilación de fábulas con una historia para cada día del año, y unos libros-cómic con las aventuras de Mickey Mouse y sus amigos. 


Según fui creciendo, me convertí en fan incondicional de las aventuras de Mortadelo y Filemón, de las colecciones del Barco de Vapor y de las Aventuras de los cinco. Pero no le cerraba las puertas a ningún libro que caía en mis manos.

Y no solo libros físicos… con la llegada de “esa cosa llamada Internet”, mi tía comenzó a traerme del trabajo hojas impresas que recogían poesía, cuentos populares, juegos de rimas, etc. Me acuerdo especialmente de las poesías de Gloria Fuertes, y de las conversaciones que teníamos para ver qué sería lo próximo que traería, las próximas “lecturas de Internet”.

Para hablar de mis influencias literarias juveniles, no puedo pasar por alto el cine. La gran pantalla me presentó a uno de los personajes con el que he ido creciendo año tras año, Harry Potter. Vi la primera película y a partir de ahí quedé enganchada a todos sus libros. 

Y es a partir de esta etapa en la que recuerdo ser consciente de que cada libro hacía que me metiera totalmente en la historia, que viviera lo que sucedía como un personaje más y me sintiera parte de la aventura. Dejé de leer libros y comencé a vivirlos.

Así fue como me convertí en una poderosa maga y en un unicornio en medio de un curioso triángulo amoroso, con Laura Gallego; como vi a través de los ojos de un águila y un jaguar, con Isabel Allende;  o como recorrí a lomos de uno de los elefantes sostenidos por Gran A'Tuin, con Terry Pratchett.

 
Aunque me considero especialmente atraída hacia la literatura fantástica, he procurado leer “un poco de todo”, por interés y por curiosidad. Eso hizo más fácil las lecturas obligatorias en el instituto, tan odiadas por tantos compañeros. No todas las disfruté de igual manera, pero de todas aprendí algo.

Desde entonces, he ido leyendo sobre diversas temáticas y géneros, se podría decir que por temporadas, según me iban llamando la atención: poesía, novela histórica, cuentos, novelas en inglés, etc. Libros que me han marcado de alguna manera, en esta etapa, son la trilogía de Noah Gordon (El médico, Chamán y La doctora Cole), El principito de Antoine de Saint-Exupéry, Rimas y Leyendas de Bécquer o To kill a mockingbird de Harper Lee. Actualmente estoy enganchadísima a la saga Los hijos de la Tierra de Jean M. Auel.

Y no quiero terminar sin destacar mi reencuentro con la literatura infantil y descubrimiento del álbum ilustrado, durante la carrera, que supuso para mí un nuevo despertar literario. Desde ese momento, Frederick, Max y sus monstruos, y Nadarín, entre muchos otros, siempre han sido capaces de sacarme una gran sonrisa y emocionarme. 

 


lunes, 29 de febrero de 2016

La literatura de mi vida


Hola a tod@s!!!  Hoy voy a hablaros sobre mi autobiografía literaria, la cual incluye una gran variedad de libros.

Desde pequeña he tenido la suerte de estar  en contacto con la literatura ya que en mi casa hay una biblioteca formada por cientos de libros, los cuales se han recopilado gracias a diversas generaciones familiares.

Empecé a interesarme por la literatura fantástica gracias al boom de Harry Potter.  También me encantó leer una trilogía española “Memorias de Idhún” de Laura Gallego. Son libros que forman parte de mi adolescencia y me parecen geniales.


Los libros de alerta roja formaron parte de mis intereses cuando era adolescente, algunos de los que más me gustaron fueron  campos de fresas y barrotes de bambú.

A medida que han pasado los años, he ido leyendo más y más variedades. La novela negra  es una de mis aficiones actualmente. Aunque también leo cualquier libro que me encuentro por mi casa. El último se llama “Sin una palabra”.

Dos libros muy recomendables son el diario de Ana Frank  y la violinista de París.


Un mundo al que no había prestado mucha atención hasta comenzar la carrera fueron los cuentos. No sabía qué fascinantes me podían llegar a parecer y la cantidad de valores que transmiten.

 Tengo que decir que tengo muchos cuentos favoritos, pero uno especial y que comparto con vosotros/as.

¡Espero que os guste!




miércoles, 24 de febrero de 2016

La lectura como viajes de aventuras infinitos

     La lectura como viajes de aventuras infinitos

      Desde niña he sido una persona muy curiosa y, como tal, me encantaba ver esos objetos llenos de letras y, sobre todo, dibujos que no entendía por mi corta edad. Cuando empecé a leer, mi habitación se convirtió en una mini biblioteca llena de libros donde predominaban los dibujos. Con el paso de los años, esos dibujos dejaban paso a páginas y páginas cada vez con más letras y cuentos llenos de fantasía y aventuras. He de reconocer que un rasgo de mi personalidad es que soy muy Disney y, por tanto, estos cuentos siguen estando en esa habitación que ocupaba de pequeña. Aun con mi corta edad me gustaba leer mucho, quizás por la curiosidad de saber qué pasaba en esos pequeños textos llenos de príncipes, princesas y cualquier personaje fantástico protagonista de esas maravillosas historias. Un libro que marcó mi infancia era las aventuras de TEO, el protagonista de nuestra biblioteca de aula en la que cada viernes cambiamos un libro por otro para leerlo durante el fin de semana. 
      Así, llegué a la etapa en la que los libros que empezaba a tener en mi pequeña biblioteca no eran porque yo los quisiera, sino porque me los imponían en el instituto. Libros como Don Quijote de la Mancha, El Lazarillo de Tormes y La Celestina. Ahora agradezco que me obligaran a leer este tipo de libros, que en su momento se me hacían un mundo por su complicado vocabulario, pero que son obras importantes en nuestra literatura y que me han aportado ampliar mi abanico de ejemplares de mi biblioteca personal.
  

     Todos estos libros que he leído una, dos o incluso más de tres, cuatro y cinco veces me despertaban un sentimiento de transportarme a cada una de esas lecturas, en las que yo me imaginaba que era la protagonista y en la que yo era la que vivía mil y una aventuras. Cierto es que algún libro me he dejado sin terminar porque esa historia en la que yo me imaginaba como la personaje principal no me acababa de gustar. Cada lectura realizada por obligación o por gusto me ha aportado experiencias diferentes y diversas formas de entretenimiento, ya que me encantaba leer libros de adivinanzas y jugar con mi hermano a ver si las adivinanzas o el libro de Gloria Fuertes de poesías a las cuales poníamos ritmos con las manos y los pies y transformábamos en raps.
     
     En la actualidad, me encanta leer pero he de decir que cualquier libro no me gusta, todavía continuo con esos libros de aventuras fantásticas, aunque de vez en cuando leo otro tipo de literatura como la saga “Crepúsculo” o “50 sombras de grey”. El último libro que he empezado a leer esta navidad, pero que calculo que hasta verano no continuaré es el libro “Palmeras en la nieve”. Aprovecho las vacaciones de verano para leer sin parar, puesto que el resto del año ando bastante ocupada y no tengo tiempo para evadirme en esas bellas historias.

"Una herencia segura es una sólida cultura..."

Así es como mis padres (adoptando una frase del mítico Petete y cambiándola a su versión) una y otra vez insistían en la necesidad de que a través de la lectura podía hacerme una persona mejor preparada para la vida que que me esperaba.

El inicio a la lectura se fraguó con libros en valenciano, algo paradójico siendo mis padres castellano parlantes. Pero ante la necesidad que ellos veían por aquel entonces de que su hijo leyese en valenciano para mejorar el aprendizaje de esta lengua, comenzaron dándome (asesorados por mi tutor de la escuela) libros del autor Joan Pla, de los que recuerdo especialmente L'ordenador màgic (Actualmente podría ser el smartphone mágico o la supertablet) y Grafitis. Estos libros, más allá de recordarlos por un significado de índole literaria, los recuerdo como un primer paso a la cultura en la que comenzaba a sumergirme.




No sé si os habrá pasado al resto de compañeros de este blog, pero secundaria para mi fue una etapa un poco complicada en la que la afición a leer se sustituye por otros intereses; quizás sea debido a la falta de motivación hacia a la lectura producida por una poca implicación de los profesores que tuve, o simplemente porque el auge de las video consolas como la nintendo 64 o playstation que hacían que mi afición a la lectura se fuese diluyendo. Sin embargo recuerdo dos libros con especial cariño, los cuales cada uno de ellos me aportó algo completamente distinto: Finis Mundi, un excepcional libro bajo mi criterio, que combina en una trama de suspense aventuras, drama, historia, acción y ciencia ficción que me sacó el lado más freak y suspicaz que hasta el día de hoy sigo conservando y al mismo tiempo sirvió para darme cuenta de que la lectura no había salido de mi vida y que si había leído un libro de tal calibre era posible encontrar libros similares que pudiesen atraparme y sacarme de este mundo por ratos para adentrarme mediante la lectura en otros cuya trama era fascinante y la par trepidante. Por otro lado mencionar El Quijote, ¿quién no se lo ha leído? y si ha sido así, ¿Quién no se ha echado unas carcajadas solo en su habitación viendo las burradas que hacía? ¿O quién no ha sentido una mezcla de sentimientos con el final? A parte de lo que todos sabemos de esta novela, considero que El Quijote también guarda una serie de valores que yo en mi vida actual suelo aplicarlas, como puede ser la lealtad al prójimo del pobre Sancho Panza, o la negativa de no dejar de luchar por tus sueños por muy complicados e inverosímiles que parezcan, como hacía el propio protagonista.



Ya en una etapa más madura de mi vida, la variedad de libros en cuanto a género y relevancia a nivel profesional y personal ha sido elevada, podría mencionar algunos como pueden ser La Catedral del Mar, El Alquimista, Sultana o Conversaciones conmigo mismo de Nelson Mandela (Esto lo hago haciendo una miradita rápida a la librería de mi salón viendo los que más me gustaron), pero es cierto y supongo que le pasará a muchos de mis compañeros, que actualmente disponemos de menor tiempo para leer novelas y la lectura que realizamos es para centrarnos en nuestro ámbito académico-profesional. Tras realizar esta entrada, uno se mira a sí mismo y hace autocrítica para tratar de sacar tiempo y proseguir navegando entre hojas de papel, tablets, ebooks u ordenadores en un mundo paralelo donde la imaginación no tiene límite.

Para concluir, os contaré una de mis grandes aficiones: El cómic. Además de Dragon Ball, Naruto o Detective Conan entre otros, desde hace más de 10 años hago una lectura "obligatoria" semanal sobre un cómic, que bajo mi humilde opinión considero como el mejor manga de la historia: One Piece. Esta lectura la comencé sobre cómic físico, y ahora por el tiempo que supone la edición y el dinero (si uno se puede ahorrar algún dinerito mejor que mejor) lo hago por internet, algo que denota el cambio que hemos vivido los últimos veinte años en cuanto al modo en que leemos. Entiendo que haya un sector que piense que realizar ese tipo de lecturas conlleva a ser freak o infantil, pero creedme, nada de eso. Esta historia tiene infinidad de valores que se pueden trasladar a la vida real: luchar por tus sueños, la camaradería entre iguales (algo que creo importante entre los docentes para el bien del alumnado), persistencia, trabajo...  y al mismo tiempo te hace volver atrás en el tiempo y sentirte niño de nuevo disfrutando de cosas tan sencillas como pueden ser los dibujos. Podría estar así otros 500 caracteres mostrando las cualidades que tienen este tipo de género literario pero creo que si hay una futura entrada, quizás será el momento idóneo para daros a conocer más aspectos sobre ello.

Como bien he dicho en el comienzo Una herencia segura es una sólida cultura, y viendo a todos nosotros como docentes (futuros o actuales), el mero hecho de leer, y cuando digo leer quiero decir cualquier tipo de género, nos aportará siempre algo nuevo que probablemente nos ayudará a crecer un poquito más si cabe (estoy seguro que sí), siendo la lectura la herramienta principal para seguir siendo competentes en esta profesión tan crucial en el desarrollo de toda sociedad

jueves, 18 de febrero de 2016

"El cuento de nunca acabar..."

Mi camino en el mundo de la lectura comenzó desde bien pequeña. Aún no sabía casi hablar ni caminar cuando mis abuelos me regalaron mi primer cuento “Alejo Conejo”. Sí, un nombre un tanto cómico, pero me trae tan buenos recuerdos: aquellas noches en las que antes de dormir, a través de una caja de música mi abuela me narraba cómo ese animalito se iba a la cama, al igual que yo.

Quizá otro aspecto que contribuyó a mi deseo por la literatura fue el hecho de que en mi casa nunca había libros. Dicen que uno siempre anhela aquello que no tiene, por ello siempre envidiaba a mis amigos cuando visitaba sus casas al ver esas imperiosas estanterías repletas de libros, enciclopedias…  Parecerá una tontería, pero hasta los libros del colegio eran una pasión para mí. Siempre que comenzaba el curso no podía esperar a las clases para olerlos y echarles una ojeada.
Tal ha sido mi conexión con todo lo relacionado con los libros que de pequeña quería ser bibliotecaria. Me imaginaba trabajando en una biblioteca antigua, colmada de libros en cada rincón. Para cubrir esa fantasía, pasaba largas tardes en la biblioteca devorando libros, cómics y llevándome a casa todos aquellos libros que en ella no tenía. He de confesar que hasta jugaba con mi hermana a crear un inventario de libros. Sí, quizá el resto de niños e incluso vosotros penséis que soy una friki, pero sentía que gracias a ellos estaba enriqueciéndome y en definitiva, era el pasatiempo que más me atraía.

Un día, mi padre me comentó que iba a salir una colección de libros de El Barco de Vapor en un periódico. Aunque un poco reticente, mi padre finalmente aceptó a comprarla. A pesar de tratarse de una colección que me llevaría meses completarla, estaba decidida a llegar a tal fin y leer todos y cada uno de ellos: La hormiga Miga se desmiga, Fray Perico y su borrico…



De mi etapa de Educación Primaria, nunca olvidaré lecturas como Charlie y la fábrica de chocolate, Konrad o el niño que salió de una lata de conservas, etc. Mientras que en la época de instituto hubo dos libros que nos enamoró a todos, fuéramos como fuéramos: Las lágrimas de Shiva y Marina.
Posteriormente, considero que la etapa de Bachiller fue en la que caí por completo rendida ante el mundo de la literatura. Gracias a la asignatura de Literatura Universal conocí títulos que no había tenido oportunidad de leer con anterioridad. Sinceramente, me apasionó La metamorfosis de Kafka, para muchos un libro insulso o incluso rozando lo repugnante. Todavía no entiendo por qué esa conexión con su protagonista, quizá siempre he sentido que no encajaba con el mundo al que pertenecía.
A medida que fueron pasando los años, me fui interesando por otro estilo de lectura no tan aventurero o fantasioso como aquello que leía de pequeña. Siempre he sido una persona muy introvertida, con los pies en la tierra, seria e incluso demasiado responsable y supongo que he buscado libros que se asemejaran a mi manera de ser o quizá han sido esas historias las que me han convertido en lo que soy. De alguna manera, pasé de leer para divertirme a leer para crecer en cualquier aspecto.
Desde no hace muchos años he encontrado un estilo de literatura que me atrae de manera especial: la novela negra y la novela de terror. A través del misterio y el crimen, a la vez que leo, puedo avanzar posibles finales de la historia, qué motivó a los personajes a realizar qué acciones, y de alguna manera, me pongo en su lugar. Stephen King está entre mis autores predilectos con novelas como Cementerio de animales, Missery…
Actualmente estoy leyendo una serie de libros de Camilla Läckberg.
Dicen que la mejor novela de crímenes es la sueca, así que decidí buscar en internet algo sobre ello y encontré a esta autora. Tras leer cuatro libros suyos, todavía estoy deseosa de encontrar algún hueco que me permita seguir leyendo sus novelas.

Esta es mi historia. Espero que os haya gustado, al menos la mitad que a mí recordar todos aquellos momentos. Espero que con el paso del tiempo mi pasión por la lectura nunca acabe...

De Manolito Gafotas a Doctor Who


 Bueno, mi autobiografía lectora no es tan completa como me hubiera gustado, pero no por ello es menos relevante. Mi viaje como lectora se inició cuando mi madre nos leía a mi hermano y a mí Manolito Gafotas todas las noches, una y otra vez, ya que no nos cansábamos de las aventuras de este peculiar personaje. Lo que nos reíamos con "El Imbécil" (el hermano pequeño de Manolito Gafotas). Algunos de los primeros libros que me leí en primaria fueron los típicos de la editorial Barco de Vapor, como "Memorias de una Gallina" o  "Mini es la mejor". 

                                           


 Otros libros que me gustaría destacar y que fueron bastante impactantes en mi vida como lectora fueron los de la saga Flanagan: el detective. Fue la primera saga que me leí entera y que me gustó bastante, a la edad de 9 años.

               

Cierto es que de pequeña devoraba libros como palomitas, pero conforme he ido creciendo y teniendo menos tiempo debido a otras ocupaciones, no he seguido leyendo tanto como me gustaría. En la época de instituto nos "obligaron" a leer los típicos libros como Tirant Lo Blanc, "El Quijote" (aunque me hicieron leer un solo capítulo y no he tenido la oportunidad de leerlo entero), Frankenstein, y otros clásicos, que ni recuerdo.

En los últimos años he caído en las garras de las típicas sagas adolescentes como Harry Potter, Crepúsculo, La saga Medianoche, Hermosas Criaturas, Oscuros, entre otras. De todas estas últimas sagas, la que más me ha gustado y sigo releyendo cada vez que tengo oportunidad es Cazadores de Sombra, ya que me parece que ésta es la que más original y bien escrita me ha parecido. Otras obras clásicas que he tenido el placer de leer, entre otras, destaco "Orgullo y Prejuicio" y "Jane Eyre",

                                                   

 En cuanto al mundo audiovisual, soy una gran fan de las películas y las series. Haciendo referencia a las películas, he de mencionar que mi pareja es un gran cinéfilo y tenemos entre un grupo de amigos una asociación audiovisual: Fog Films, en la que hacemos cortometrajes y algún que otro largometraje, lo cual nos viene impulsado por nuestro gusto por el buen cine. Hitchcook, Kubric, Tarantino, Nolan, Spielberg, Lucas... son muchos los directores que me han impresionado y que he seguido y he intentado visionar en el cine cada una de las peliculas que han realizado. Sagas como Star Wars, El señor de los anillos, Terminator.. están entre mis favoritas. También son muchas otras películas las que me parecen genialidades, pero he de destacar que hasta el momento, la película que más me apasiona y no me canso de ver una y otra vez es "About Time" (Una cuestión de tiempo). Puede que parezca la típica pastelada romántica, pero es mucho más que eso. 

En cuanto a las series, empecé con las típicas series de televisión como Sabrina: cosas de brujas, Cosas de casa, Pumky Bruster, Salvados por la campana... Pero mi fanatismo por las series comenzó con FRIENDS.  Después de esta serie fui siguiendo otras como Cómo conocí a vuestra madre, Big Bang Theory, Gossip Girl, Evangelion, Arrow, Hannibal... entre otras. Pero la mayor serie de todas las series, para mi, es Doctor Who. La descubrí hace unos 6 años, y me parece una pura obra maestra. Esta serie lleva más de 50 años en antena, y como icono cultural británico que es, ha llegado a cientos de corazones y son muchos los whovians que siguen esta serie. 

                                         

La importancia que le doy a esta serie es porque en los dos últimos años, los únicos libros que he leído han sido historias basadas en este personaje, ya que es tal el nivel de frikismo que hoy en día puedo ostentar que no me apetece leer otra cosa. 

Soy consciente de que no me tengo que anclar a una temática en concreta y que todavía hay muchísimas obras de arte que no he tenido el placer de leer, pero espero, en un futuro cercano, tener la oportunidad de ponerme al día con todos los libros pendientes y así tener la posibilidad de descubrir los clásicos que siempre he querido leer.  Perdón por el tostón pero una vez te pones a escribir, no puedes parar. Espero que os haya parecido bien. :) ¡Un saludo!